
¿Por qué dejé de usar aire caliente para trabajar con BGA?
¿Alguna vez has intentado extraer un chip BGA de una placa de reloj inteligente? Es un verdadero infierno. En esencia, estás luchando contra un diminuto trozo de fibra de vidrio y una montaña de componentes muy cercanos entre sí. La mayoría de las personas recurren al uso de aire caliente. Pero aquí está el problema: el aire, en realidad, no es muy eficaz para transportar calor. Es ineficiente. En realidad, estás intentando transmitir calor a través de un espacio lleno de aire, y este no siempre llega al lugar donde se necesita.
El secreto está en las ondas
Aquí es donde entra en juego la radiación infrarroja. En lugar de soplar aire caliente, las lámparas de infrarrojos emiten ondas electromagnéticas. Estas ondas no solo permanecen en la superficie, sino que también penetran en la placa y agitan las moléculas que hay dentro. Imagínalo así: el aire caliente impacta en la parte superior del chip y simplemente rebota. La radiación infrarroja, en cambio, penetra más profundamente. Impacta tanto en las bolas de soldadura que están debajo del chip como en su parte superior. Esto es importante, porque evita ese temido “efecto palomitas de maíz”, en el cual el chip se agria o se agrieta debido a que un lado se calienta más que el otro.
¡Fin de los condensadores “voladores”!
Todos hemos pasado por esto: estás aplicando aire caliente al chip, y de repente un pequeño condensador de tipo 0201 decide “nadar” por toda la superficie de la placa. Es frustrante. El aire caliente es turbulento. Crea zonas frías y ráfagas de viento que pueden hacer que las piezas pequeñas caigan de la placa. La radiación infrarroja es diferente: es un calor constante y uniforme. Se logra así un calentamiento uniforme en toda la superficie de la placa, sin el riesgo de dañarla.
Pero no es magia…
La radiación infrarroja no es perfecta. Hay algunas cosas que debes tener en cuenta. Los colores son importantes. Un componente negro absorberá el calor infrarrojo mucho más rápido que uno de color plateado brillante. Además, si trabajas con placas con planos de tierra hechos de cobre grueso, no puedes apresurarte. Necesitas darle tiempo al calor para que penetre en la placa. Si te impacientas y aumentas demasiado la potencia, podrías causar problemas. Podrías deformar la placa o incluso separar sus capas. Se necesita algo de práctica para encontrar el ritmo adecuado, pero una vez que lo consigues, todo funciona mucho mejor.